Durante más de quince años fui seleccionado chileno de clavados. El
alto rendimiento me enseñó temprano que mejorar no depende solo del
talento: exige preparación, disciplina, repetición y la capacidad de
revisar constantemente lo que hacemos. Esa misma inquietud me llevó a
formarme como kinesiólogo y a llevar esa búsqueda al entrenamiento y
la docencia universitaria.
Hoy mi trabajo ocurre justamente en ese punto de encuentro:
entre la evidencia y la práctica. Consiste en
transformar conocimiento en decisiones concretas, medir sus
resultados y construir sistemas capaces de sostenerse en el tiempo.
De esa filosofía nació ONE PERCENT.
El rendimiento no aparece. Se construye.
Un uno por ciento cada día.